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UAS: Envidia o admiración

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Es cierto, me declaro tenaz defensor de la Universidad Autónoma de Sinaloa, sin esa envidia que plantea el deseo de algo que no se posee, pero si con la admiración que obliga a ver con agrado especial a una Institución que finalmente se aleja, cada día más, de rectorados pobres que hacían de la universidad todo aquello que les permitía la impunidad y la ausencia de reglas y normas que los metieran en cintura basándose en una mal entendida autonomía. Aquellos rectorados que poco aportaban en la calidad, pertinencia y cobertura y que, sin fuente de financiamiento estable y autorizada, comprometieron el gasto de la Institución de la forma más irresponsable, encuentran su fin, de manera clara y determinante, a partir del rectorado de Héctor Melesio Cuén ya que, nos guste o no, es con Cuén que se reconoce lo bueno de la Institución y se da salida a lo malo que venía envilecido de muy diversas formas y planteaba la inviabilidad de la Universidad.

A Cuén Ojeda le siguió Corrales Burgueño y, ahora, es Rector Juan Eulogio Guerra Liera y, ninguno de los tres ha escatimado sus esfuerzos por continuar fortaleciendo a la UAS, seguros que el pasado, el presente y el futuro de Sinaloa y parte del noroeste del país, no se entienden si desconocemos a la UAS, que es la institución más importante del estado de Sinaloa así tenga detractores que buscan esconder su actuación en administraciones que dejaron mucho que desear, y ahora se presentan, abusando de la corta memoria de la mayoría, como si quisieran ayudarla.

Esto viene a cuento, debido a la invitación que hace en su colaboración Ambrocio Mojardín Heráldez: “La UAS y los “rankings de calidad” (Periódico Noroeste, página 4ª OPINION, 26 de junio de 2014), cuando finaliza la misma pidiendo nuestra opinión. Él termina su colaboración preguntando: “¿O usted que opina?”

En ella, Mojardín se refiere a una serie de encuestas/evaluaciones que si bien refieren un lugar en América Latina, no hacen su trabajo en campo ni reconocen asimetrías y tampoco señala que comparan a desiguales por muy diversas razones.

Por ello me referiré a lo que sí han validado las propias universidades públicas e instituciones afines en nuestro país, conformada por públicas y privadas, conocido como fórmula CUPIA, la cual mide, a partir de un diagnóstico situacional que refleja resultados y metas alcanzadas, temas como: cobertura, calidad, posgrado, planta docente, investigación, vinculación, internacionalización, deporte, cultura y extensión de los servicios.

Ahora y no en aquellos tiempos, es cuando la UAS es tomada en cuenta en diversos estudios que evalúan los avances de la educación superior en México o en América Latina, lo cual por sí mismo es un logro que a todos nos motiva a redoblar esfuerzos.

En la fórmula Fórmula CUPIA, la UAS se encuentre en el cuarto (4to) lugar nacional, situación también avalada por la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

En fin, igual sería bueno que nos dijera Mojardín sus aportes positivos, negativos puede haber muchos, como directivo de la UAS en otros tiempos, que reconociera los avances de la UAS y los mirara con admiración, que nos motivara debido a que la UAS es el primer lugar nacional en el subsistema de educación media superior a pesar de que es la institución con el menor financiamiento por alumno del país. Guste o no, y claro que con defectos y áreas de oportunidad, ahora, no antes, la UAS, en la Fórmula CUPIA, es la cuarta mejor universidad de México.

¡Muchas gracias y sean felices!

Escrito por en 5 julio, 2014. Archivado en Columnas,Estatal. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

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