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Juicio social: Por Aarón Irizar

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El 30 de junio y 1º de julio se llevó a cabo en la Ciudad de México la reunión del Consejo Mundial de la Internacional Socialista, cuyos orígenes se inspiraron en la promoción y defensa de los derechos de las mayorías trabajadoras, frente a un modelo económico que privilegió la acumulación de capital y los derechos de propiedad, frente a los derechos sociales, tal como lo dicta la Declaratoria emitida en Julio de 1951 en Frankfurt, Alemania.

La Internacional Socialista funciona mediante la participación de más de un centenar de partidos políticos con principios socialdemócratas, socialistas y laboristas en diversos territorios del mundo, entre ellos México.
Propongo un análisis de la trascendencia de este evento llevado a cabo en nuestro país, desde una perspectiva endógena y exógena. En el primer caso, a través del Partido Revolucionario Institucional, el PRI, cuya membresía activa lo inscribe en la corriente socialdemócrata de los partidos políticos contemporáneos, tal como se anota en el artículo 1 de la Declaración de Principios.
El PRI ha sido y es una de las fuerzas políticas impulsoras y, en ocasiones, artífice de las reformas electorales aprobadas durante el periodo de liberalización y consolidación democrática del régimen político mexicano. Como instituto político con la obligación de responder a las nuevas demandas sociales, el partido asumió cambios profundos durante su XXI Asamblea Nacional, por ejemplo, el reconocimiento de los mecanismos de democracia participativa, cuya aplicación demandará de todos, un replanteamiento de la cultura política -como la entendimos con Almond y Verba- hacia mecanismos innovadores, a propósito de las tecnologías de la información y la comunicación, para colocarlas al servicio de los ciudadanos que buscan incidir en los temas de la agenda pública nacional.
En el marco de este evento, el Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, César Camacho Quiroz, propuso de manera lúcida repensar: “Una socialdemocracia que, sin dejar de ser la misma, haga de sus desavenencias, experiencias; que con humildad se nutra de otras formas de pensar afines; y que convierta en lección, el resultado de cada elección. Una socialdemocracia que se atreva a emprender una nueva batalla cultural”.
El llamado fue claro para todas las organizaciones políticas, se trata de redoblar esfuerzos en la construcción de ciudadanía, de comunicar con eficacia las bondades de una nueva etapa de irradiación de los derechos humanos, esos que aseguran un mínimo de bienestar a toda persona, sin discriminación alguna, pues no hay libertad posible en un escenario de franca desigualdad.
El evento que contó con personalidades destacadas de la academia y de líderes de Turquía, España, Finlandia, Bulgaria, China, Costa Rica, Israel y Mauritania, entre otros, sirvió para compartir e intercambiar experiencias y retos con otros partidos políticos progresistas del mundo, cuyo eje común de análisis fueron los temas de: migración; desregulación financiera; omisiones en el cuidado del medio ambiente; violencia y desafíos a la paz mundial; desigualdad y crecimiento económico.
En el caso mexicano no cabe duda del cambio de 180 grados en la manera como se gobernó durante la última década. El presidente Enrique Peña Nieto, planteó desde el inicio de su administración, la necesidad de contar con un Estado eficaz enfocado en el ciudadano, con políticas públicas oportunas y habilitadoras.
Dejar a un lado el asistencialismo para caminar hacia un México incluyente, se convirtió en un mandato, no en una opción. Transformar y no limitarse en administrar, se convirtió en la visión del servidor público, no en una decisión.
Los logros están a la vista de todos, a un año de creado el programa denominado “Cruzada Nacional contra el Hambre” se presentan avances concretos y medibles: 1) La Secretaría de Desarrollo Social da cuenta de tres millones de mexicanos con una alimentación digna; 2) la Secretaría de Comunicaciones y Transportes reporta la generación de 15 millones 903 mil jornales y beneficios directos para 400 mil personas como parte del Programa de Empleo Temporal, mediante el ejercicio casi mil 800 millones de pesos; 3) La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, inició las primeras entregas de 220 viviendas a familias con alta vulnerabilidad; así como el ejercicio de mil 600 millones de pesos para el rescate de espacios públicos para mejorar la calidad de vida de la población en zonas marginadas.
En este contexto, el Congreso ha tenido una tarea fundamental, pues qué duda cabe de la voluntad mostrada para asistir a una nueva relación con el Poder Ejecutivo, en un marco de colaboración y entendimiento, respetuoso de cada soberanía. ¿Los resultados? De manera inédita se ha reformado cerca del 40 por ciento de los artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con la finalidad de hacer posibles las acciones de gobierno que contribuyan a poner un alto a la espiral de la exclusión social, por cierto, detonadora de la violencia en sus diferentes expresiones.
Ahora se suma a los retos de las acciones legislativas y de gobierno, comunicar con efectividad los resultados a nuestros representados.

 

Escrito por en 5 Julio, 2014. Archivado en Estatal. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

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